Descubren pinturas mayas nunca antes vistas en Bonampak Chiapas

sábado, 20 de agosto de 2011

Localizadas en Bonampak, Chiapas, el cual es uno de los centros arqueológicos más importantes de México.

Por: Ángeles Pino


Hace más de 50 años se descubrieron murales mayas en Chiapas. De acuerdo con el sitio mexicowebcast.com, este mes localizaron tres nuevos elementos pictóricos. Esto en el Templo de las Pinturas, que se ubica en la zona arqueológica de Bonampak, en la selva Lacandona.


La primera pintura retrata una cabeza frontal y descendente, de rasgos fantásticos, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); la segunda muestra un personaje antropomorfo que emerge de las fauces abiertas de una cabeza de serpiente.

Además, se encontró el “Personaje 29” -llamado así por la nomenclatura que se usa en el registro de las pinturas encontradas- que no era visible pues estaba cubierto por un capa de sales, pero resultó ser un rostro de perfil, publica yahoo.com.
Sin embargo, aún hay mucho más que descubrir, Bonampak se encuentra lleno de historia que espera ser revelada. Se trata de un sitio arqueológico maya ubicado en la Selva Lacandona, en el municipio llamado Ocosingo, justo en el estado de Chiapas.
De acuerdo con chiapas.turista.com.mx, en 1941, el suizo Carlos H. Frey, decidió internarse en la selva lacandona, donde convivió con los oriundos, quienes decidieron enseñarle su ciudad sagrada.
Para 1946, le comentó su “descubrimiento” a Giles C. Healy, un investigador norteamericano a quien llevó al lugar para fotografiar y explorar el interior de los templos.
Es entonces cuando se conocen las famosas pinturas de Bonampak, mismas que datan del siglo VIII d.C, y representan un espejo de la cultura maya. Incluso, Bonampak significa “Muros Pintados” y es un vocablo maya, explica mundochiapas.com.
La riqueza histórica y arqueológica que tiene, lo hace uno de los lugares más impresionantes y complejos que se han visto en América.
Las edificaciones se construyeron sobre una cadena de colinas y el lugar se extiende sobre cuatro kilómetros; sin embargo, no todo está abierto al público.
Explorados y abiertos a visitantes sólo se encuentran la Gran Plaza y la Acrópolis, que es donde se encuentran los murales divididos en tres cámaras que muestran varias ceremonias que se daban dentro de la cultura maya.
La herencia histórica es suficiente atractivo, pero más allá de la importancia arqueológica, Bonampak se encuentra justo en medio de uno de los ecosistemas tropicales húmedos más ricos que existen en México, la selva Lacandona; donde existe gran biodiversidad, pues se pueden encontrar 70 especies de mamíferos, cuenta mexicodesconocido.com.mx.
Para internarte en la aventura, será mejor que localices, llegando a Chiapas, la carretera federal 199, es la única vía terrestre para llegar a Bonampak, explica joveltravel.com.  
También se puede arribar por vía aérea, con la renta de avionetas que parten desde Tuxtla, Palenque, Ocosingo y Comitán de Domínguez.
Fonte: http://de10.com.mx/12183.html  (18/08/2011)

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Descubren objetos prehispánicos de cobre en Chiapas

Publicado <!— —>• marzo 27, 2011

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) descubrieron cuatro colgantes prehispánicos de cobre en el sitio arqueológico de Lagartero, en Chiapas; las piezas de más de 600 años de antigüedad presentan la forma de cabeza de lagarto, lo que confirma que el nombre de este lugar de filiación maya en esa época debió aludir a este reptil, símbolo del inframundo para esa cultura. La investigadora Sonia Rivero Torres informó que el hallazgo se registró junto a un osario descubierto en la Pirámide 2 de esa zona arqueológica, ubicada en el municipio La Trinitaria, cuyas antiguas edificaciones son objeto de trabajos de consolidación y restauración con el fin de abrirla al público en 2012.

Tras señalar que es la primera vez que se encuentran piezas de este metal en Lagartero, la responsable del proyecto arqueológico en este asentamiento explicó que los pendientes con forma de cabeza de lagarto posiblemente fueron parte de un sartal.

“Recientes análisis de espectroscopía de rayos por energía dispersiva (EDAX) realizados en el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares, determinaron que se trata de una aleación, al contener carbono, oxígeno, silicio y calcio, así como hierro y cobre en mayor proporción”.

La arqueóloga Rivero Torres abundó que debido a su asociación con un entierro múltiple, localizado en la temporada de campo de 2009, en el lado oeste de la Pirámide 2, los pequeños objetos de orfebrería —de 2.4 cm x 8 mm— deben corresponder al Posclásico Tardío (1200 y 1400 d.C.), y aunque se sabe que fueron hechos con la técnica ancestral de molde a la cera perdida, se desconoce dónde fueron manufacturados.

“En 1990 comenzaron los trabajos arqueológicos en Lagartero, actualmente llevamos 13 temporadas de campo y nunca habíamos encontrado materiales de cobre, todo indica que las figuras de cabeza de lagarto debieron mandarse a hacer en otro sitio, con la condición de representar este animal que es un símbolo del inframundo en la cultura maya.

“La única mina prehispánica que se ha excavado, dedicada a la fundición de cobre, se localiza en El Teúl, al sur de Zacatecas, sin embargo, falta investigar más este aspecto en el sureste del país; en el siglo XX se exploró una mina cerca de Pichucalco, Chiapas y tal vez podrían encontrarse otras en la Sierra Madre, pero insisto, faltan estudios”, comentó la especialista de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA).

Debido a que los huesos, junto a los cuales se encontraron los colgantes de cobre, estaban revueltos, es imposible saber a qué individuo debió pertenecer el sartal. El registro de 15 cráneos –algunos con deformación bilobular— hace suponer que una cantidad semejante de cadáveres fue depositada.

“Se piensa que estos individuos fueron enterrados en una especie de fosa común u osario, hecha después de haberse construido la última etapa de la Pirámide 2, rompiendo primero el muro para colocarlos y posteriormente volvieron a tapiar.

“Sólo en esta pirámide —continuó Sonia Rivero—, que es la más grande (11.60 m de alto x 28 m² de base) y que delimita la plaza principal por el lado Este, hemos encontrado e investigado dos osarios, y descubrimos otro que probablemente excavaremos en la temporada de campo de 2011”.

Respecto al osario vinculado con los objetos de cobre, Sonia Rivero indicó que por el mal estado de los huesos en general, sólo se ha podido caracterizar la morfología de tres cráneos; dos de ellos corresponden a individuos del sexo femenino de 20 y 30-35 años de edad, y el otro a uno del sexo masculino de 60-65 años, según informes de la antropóloga física Josefina Bautista.

La arqueóloga del INAH indicó que actualmente los pendientes de cobre, tres de ellos semicompletos y uno completo, son restaurados en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH, a cargo de la experta Pilar Tapia. Además de los colgantes de cobre, en el osario también se encontró un cascabel de este mismo material; una orejera de ámbar, restos de textil y de cerámica.
La investigadora comentó que como parte de los trabajos de consolidación y restauración de las edificaciones prehispánicas de Lagartero, hasta el momento se han atendido tres estructuras de la plaza central, y en la temporada programada para este año se continuará con la Pirámide 2. También se han puesto en valor los altares de estas construcciones y un juego de pelota de tipo cerrado por medio de dos cabezales (56 m. x 34 m.).

Finalmente, dijo que a partir de los restos de cerámica encontrados se ha deducido que Lagartero comenzó a ocuparse desde 300 d.C., en el Clásico Temprano, y hasta el Posclásico Tardío (1200 y 1400 d.C.).
(Source INAH ) | Fuente: Maya News

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Descubierta una nueva tumba en Palenque gracias a una microcámara

Arqueólogos del INAH obtuvieron imágenes del interior de una cámara funeraria, a la que nadie ha podido acceder desde hace 1.500 años, en la Acrópolis Sur de la Zona Arqueológica de Palenque.

 La tumba fue localizada dentro de una subestructura en 1999 bajo el Templo XX, sin embargo, su intrincada ubicación y el trabajo de consolidación del basamento habían impedido, hasta ahora, penetrar al recinto que guarda celosamente los restos mortales de un personaje muy importante de esa antigua ciudad maya, que vivió en la época inicial de la ciudad, entre los años 431 y 550 de nuestra era.

Una diminuta cámara de video de poco más de 4×6 cm, y apenas 94 gramos de peso, descendió a cinco metros de profundidad por un orificio de 15×15 cm sobre el techo de la bóveda para hacer la exploración de sondeo, y pudo obtener las imágenes del sepulcro donde se observan paredes pintadas de rojo y figuras humanas delineadas en negro, además de 11 vasijas, y una cantidad indeterminada de piezas de jade y concha, que debieron formar parte del atuendo mortuorio del personaje.

Han transcurrido doce años desde que los arqueólogos descubrieran esta cripta que, a diferencia de hallazgos similares en el sitio, como las tumbas de Pakal y de la Reina Roja, que datan del siglo VII d.C. no contiene un sarcófago. Según los especialistas, es muy probable que la osamenta fragmentada del personaje esté depositada directamente sobre las lajas del piso. La cámara mortuoria, ubicada dentro de una subestructura del Templo XX, tiene bóveda escalonada, una puerta de acceso formada por grandes losas y, de manera excepcional, conserva los muros decorados con pintura mural donde están representados nueve personajes.

Estas características de la cámara funeraria, indican que los restos óseos que ahí reposan pueden corresponder a un sagrado gobernante de Palenque, probablemente uno de los iniciadores de su dinastía. De acuerdo a la datación determinada por los especialistas del INAH para este recinto mortuorio, la osamenta podría pertenecer a alguno de los siguientes señores: Khukh Bahlam I, el primer gobernante de la ciudad; otro cuyo nombre no ha sido traducido aunque algunos autores lo han llamado Chaway Butz’ Aj Sak Chiik, Ahkal Moh Naabh I, Khan Joy Chitam I, o Ahkal Moh Naabh II.

La arqueóloga Cuevas precisó que aunque el recinto no ha sido excavado, a partir del tipo de cerámica y de pintura mural que yacen en contexto funerario, el Templo XX fue construido hacia los años 400-550 d.C. y su cámara ocupada en ese mismo lapso del periodo llamado Clásico Temprano.

Cuevas comentó:

Se trata ni más ni menos que del segundo hallazgo en el sitio de un contexto de esta época, ya que sólo se conocía otro contexto, también funerario, en el Templo XVIII-A que se localiza frente al XX. Esa cámara funeraria fue descubierta y explorada en los años 50, por Alberto Ruz Lhuillier. Pueden observarse otras coincidencias con la tumba del edificio XVIII-A. En ambos casos se trata de un recinto abovedado con muros pintados y un conducto tubular que comunicaba a la cámara funeraria con el templo superior. De la misma forma comparten la presencia de piezas de jade y concha como parte del ajuar funerario, que son de procedencia foránea. Todo ello nos lleva a considerar que la Acrópolis Sur fue destinada como necrópolis real durante esa época. El Templo XX fue remodelado radicalmente durante el Clásico Tardío de manera que la tumba de cámara abovedada quedó cubierta por un nuevo edificio que ganó aproximadamente cuatro metros de altura en relación con la estructura previa. Este edificio se compone de un basamento piramidal que alcanza sobre el nivel de la plaza, en el lado Este, más de 18 metros de altura, y estuvo coronado por un templo del que sólo quedan los desplantes de algunas pilastras. Su fachada está orientada al Este y tuvo un pórtico de tres accesos.

publicado el 25 de Junio de 2011
texto: INAH y www.aztlanvirtual.com
fotografía: INAH
enlace permanente

FUENTE

aqui unas referencias, CONSULTAR:
http://ecoturismoesoterico.blogspot.com/2011/01/zona-arqueologica-de-palenque-y-zona.html

Un GPS descubre una nueva ubicación de ciudad maya desconocida

Por Mariana M.



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Las nueva tecnologías no solo ayudan en la ciudad si no también han logrado bastante en los ecosistemas mas inhóspitos y es que gracias a la utilización de la localización satelital GPS se ha descubierto una nueva ciudad maya cubierta por las ramas y plantas en la jungla de Guatemala.
Los arqueólogos modernos hacen uso de las mas nueva tecnologías para poder hacer mejor su trabajo, esto se ha comprobado recientemente cuando un grupo de investigadores localizaron una ciudad maya perdida gracias al mapeado tridimensional y las mediciones electrónicas que realizo un GPS.
Cubierta casi por completo por la maleza y la vegetación de la jungla se encontraba una pirámide maya que fue escaneada tridimensionalmente por un GPS. Gracias a las diversas mediciones realizadas de la elevación del lugar los arqueólogos fueron capaces de visualizar la forma piramidal de esta ciudad para después adentrarse a la impenetrable jungla y encontrar esta ciudad perdida.
La pirámide que se encontraba escondida es la conocida como Pirámide de Holtun o Cabeza de Piedra. Esta junto con cientos de edificaciones ha salido a la luz de las pantallas de los GPS que han sido capaces de identificarlas sin necesidad de adentrarse a una jungla inexplorada anteriormente.
Holtun es una de las ciudades pequeñas que se conocen de estas civilización, esta situada a unos 35 kilómetros al sur de Tikal y tiene 1 kilómetro de longitud por medio de ancho; se estima que llegaron a vivir unas 2.000 personas en este complejo y que sus años de esplendor fueron entre los 600 a.C. y 900 a.C.



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Nuevo descubrimiento arqueológico en Toniná

Un muro del siglo VIII contiene texto glífico que confirma el nombre del máximo jerarca maya de la antigua urbe, K’inich B’aaknal Chaahk

Fotos: Héctor Montaño (INAH)

4Un muro con un amplio texto glífico que incluye el nombre completo del gobernante maya que forjó el más importante de los señoríos militares de esa antigua civilización, fue localizado en la zona arqueológica de Toniná, Chiapas. El descubrimiento, a decir de los epigrafistas, arrojará nuevos datos sobre la gramática maya, toda vez que muestra rasgos lingüísticos poco conocidos y aún por descifrar.

Este hallazgo se suma al del sarcófago que recientemente registraron, en ese mismo lugar, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta). La pared —que data del año 708 d.C.— fue detectada en el complejo arquitectónico llamado El Palacio, y corresponde a un par de habitaciones que también fueron descubiertas junto con un retrato en estuco de K’inich B’aaknal Chaahk, el soberano maya más poderoso de esta antigua urbe.

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En la parte inferior del muro se aprecian dos personajes erguidos

El doctor Juan Yadeun Angulo, coordinador del INAH del proyecto de conservación e investigación en Toniná, declaró que K’inich B’aaknal Chaahk fue el forjador de “uno de los señoríos militares más grandes de la historia maya hasta antes de la llegada de los mexicas a esta región”.
Los cuartos abovedados del jerarca maya forman parte de El Palacio o Casa de las luciérnagas, un conjunto arquitectónico ubicado en la Acrópolis, la cual —con sus 320 metros de base y 63 de alto—, constituye  “una de las estructuras piramidales más grandes de México y del mundo”.

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Los jeroglíficos revelan el nombre del sexto gobernante de Toniná

Según los expertos, el muro, que también alude a escenas mitológicas, pudo servir para segregar a los visitantes que deseaban entrevistarse con el señor de Toniná.

Carlos Pallán Gayol, director del Acervo Jeroglífico e Iconográfico Maya (Ajimaya) del INAH, quien se ha dedicado al estudio de las imágenes y jeroglíficos de esta pared, señaló que su importancia radica en que permite confirmar que El Palacio fue la sede del poder de K’inich B’aaknal Chaahk, el sexto gobernante de los 14 (hasta ahora conocidos) que dirigieron Toniná.

“Este muro ha sido fundamental para entender un capítulo en la historia de Toniná, entre 680 y 715 d.C., cuando aparece el sexto señor en la secuencia dinástica del sitio. Hasta el día de hoy, se sabe que K’inich B’aaknal Chaahk fue el gobernante de mayor poderío político y hegemónico en Toniná, una ciudad que en su época debió conocerse como Po’ (blanco, en lengua mixe-zoqueana)”, explicó.
Entre las numerosas conquistas de este soberano destaca aquella que emprendió a manera de revancha contra Palenque, ciudad que había derrotado previamente a Toniná en 687 d.C.

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En la parte superior del muro se ubica un agujero en donde se aprecia el “retrato” de K’inich B’aaknal Chaahk esculpido en estuco

Un año después, K’inich B’aaknal Chaahk asumió el mando de Toniná y tras años de consolidar su poderío militar, preparó un contraataque en el año de 711 d.C. que culminó con la victoria sobre Palenque y la subsecuente captura de su gobernante K’an Joy Chitam II, hijo del gran K’inich Janaahb’ Pakal.  Éste y otros hechos lo convirtieron en un mandatario temido, cuya esfera de influencia alcanzó sitios tan distantes como Bonampak.
Detrás del muro estucado ―el cual registra dos fechas jeroglíficas correspondientes a marzo y junio de 708 d.C.― se halla el banco de un trono que, pese a ser el cuarto localizado hasta ahora en El Palacio, es único debido a que se ubica dentro de un espacio privado, sumamente restringido en su época.

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Detalle de los glifos del muro. Algunos de ellos aún conservan sus pigmentos originales en tonos rojizos y azules.

El especialista adscrito a la Coordinación Nacional de Arqueología puso énfasis en el estado de conservación de la pared prehispánica, que además de jeroglíficos finamente modelados en estuco, mantiene en gran medida sus pigmentos originales en coloridos tonos rojizos y azules.

“Posiblemente el gobernante se sentaba detrás de este muro a fin de que dignatarios visitantes u otros personajes, pudieran entablar conversación con él, pero estableciendo claramente la diferencia de rangos. Él, K’inich B’aaknal Chaahk, era la personificación del poder político y poseía además un carácter sagrado”.
El muro —consideró Pallán Gayol—, brindará información valiosa desde varias perspectivas, pues además de contener datos históricos, “encierra cuestiones mitológicas, sobre todo en la iconografía; y arrojará nuevos aspectos sobre la gramática maya, por ejemplo, el inusitado empleo de pronombres en segunda persona, un rasgo lingüístico muy poco común”.

En lo que respecta a algunas de las ideas contenidas en el texto glífico del muro ―descifrado por el Ajimaya en colaboración con el experto ucraniano Yuriy Polyukhovych―, una de ellas refiere que el edificio donde se encuentra fue llamado Doce son sus imágenes de ave, el cual habría sido  “inaugurado” por uno de los principales sacerdotes de K’inich B’aaknal Chaahk, mediante un ritual dedicatorio que implicó la entrada de fuego o humo, es decir, se sahumó a fin de purificarlo y hacerlo apto para las prácticas que ahí se desarrollarían.

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El estado de conservación de los glifos es muy bueno. El estudio de los textos glíficos hallados permitirá conocer más sobre la gramática maya.

Además de registrar el nombre completo de K’inich B’aaknal Chaahk, el muro cita también diversos títulos de este gobernante, entre ellos los de “Señor divino de Toniná” (k’uhul Po’ ajaw)  y el de kalo’mte’, término exclusivo de los señores con mayor hegemonía, aquellos que no sólo reinaban en su ciudad, sino que controlaban otros sitios.
Mientras tanto, la escena representada en dicha pared es dominada por una banda de Ak’b’aal u oscuridad que alude al inframundo acuoso maya, de cuyos extremos emergen un par de entidades sobrenaturales que muestran rasgos propios de tal región, como la presencia de ojos arrancados de sus órbitas. Ambas figuras presentan rasgos esqueléticos reminiscentes del Dios A o de la Muerte, aunque con ciertos atributos acuáticos.
Sobre esta banda inferior están representados otro par de personajes erguidos (uno de ellos incompleto), quienes “parecen sostener el plano celeste en forma análoga a los llamados pawuahtunes o ‘sostenedores del cielo’. Bajo la escena aparece un texto jeroglífico horizontal adornado con bandas entrelazadas y ejecutado con gran virtuosismo”, concluyó Carlos Pallán.

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INAH: El hallazgo de la "pirámide pintada" no es reciente

ZONA_ARQUEOLGICA_DE_CALAKMUL_CAMPECHE._FOTO_INAHContrario a lo difundido hoy en la web por un diario español, el Instituto precisa que dicho descubrimiento se registró desde 2004 y fue informado oportunamente

Con relación a la información publicada hoy en la Web de un diario español sobre el “hallazgo” de una ‘pirámide pintada’, en la zona arqueológica de Calakmul, Campeche, “que ofrece claves desconocidas sobre la civilización maya”, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) precisa que este descubrimiento no es nuevo, toda vez que se registró en 2004 como producto de un proyecto de investigación que el INAH encabeza y financia desde hace más de una década.
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El mural prehispánico fue sometido a labores de restauración mediante el uso de nanopartículas

Se trata de un mural localizado en 2004, en la fachada sur del Edificio I, en el área conocida como la Acrópolis Norte o Chik Naab, y se ha fechado hacia el periodo Clásico Temprano (450-500 d.C.). En él se observan personajes masculinos y femeninos que se presume están en una escena de preparativo de algún ritual, festividad o de vida cotidiana.
La publicación del rotativo deriva de un artículo académico contenido en el reciente número de la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), de Estados Unidos, escrito por Ramón Carrasco Vargas, arqueólogo del INAH y responsable del Proyecto Arqueológico Calakmul; Verónica A. Vázquez, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Simon Martin, del Museo de la Universidad de Pensilvania, y editado por Michael D. Coe, de la Universidad de Yale, como parte de sus tareas de divulgación científica internacional.

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Acrópolis Chik Naab de la zona arqueológica de Calakmul

En su momento, el INAH dio a conocer el hallazgo, y ha sido reportado en innumerables ocasiones a través de artículos de divulgación en medios académicos y masivos de comunicación, tal como el artículo de Verónica A. Vázquez, Pintura mural y arquitectura como medios de transmisión ideológica en el Clásico Temprano: la acrópolis de Chik Naab de la antigua Calakmul, publicado por la Universidad Autónoma de Campeche, en 2006.
Incluso la revista Arqueología Mexicana, en su número 75, correspondiente al bimestre septiembre – octubre de 2005, publicó la edición titulada Últimos Descubrimientos Mayas en Campeche, en el que se incluye también dicho hallazgo.

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Arqueólogo Ramón Carrasco, responsable del Proyecto Arqueológico Calakmul

El Proyecto Arqueológico Calakmul (PAC) surgió en 1993, como una iniciativa impulsada por el INAH y el gobierno del Estado de Campeche, que ha derivado en importantes hallazgos arqueológicos en este sitio prehispánico, como el de 2003, relativo a un friso modelado de 20 metros de largo por tres de ancho, en el cual se observan representaciones de personajes y diseños que se estima datan del 300 o 400 a.C., así como de la pintura mural que da cuenta de la vida cotidiana de los antiguos mayas.
En el PAC caminan en paralelo al menos tres líneas de trabajo (cada una se ejecuta en distintos tiempos): la arqueológica, que integra la exploración de estructuras y análisis de materiales cerámicos y líticos hallados; la de conservación, que implica labores de restauración y preservación del friso modelado y la pintura mural; y la de interpretación iconográfica de los mismos.
Sobre la obra pictórica, el arqueólogo Carrasco Vargas indicó que “son pinturas únicas porque se pueden calificar de etnográficas, en ella estaría representándose la organización de una fiesta, en la que la gente está elaborando comida, sirviéndola y degustándola. Son individuos que hablan de cómo se vestían los mayas, de cómo era su vida cotidiana, y no sobre guerras o deidades que comúnmente se ven. Entonces esto le da un valor muy especial porque por primera vez tendríamos elementos para imaginar cómo eran realmente los mayas en su vida diaria”.

La pintura mural —de dimensiones de 2.60 metros de largo por 1.10 de ancho— ha sido sometida a una labor especial de conservación y restauración por un grupo interdisciplinario, mediante la construcción de cubiertas que han permitido mantener las condiciones de humedad y temperatura originales, en que se mantuvo por más de mil años. De esta manera se ha evitado la alteración de las condiciones físico-químicas de los materiales.

Es un proceso lento, cuya labor se lleva a cabo entre el INAH y la Universidad de Florencia, a través de la participación de su experto del departamento de Química, Piero Baglioni, con el uso de una novedosa tecnología basada en nanopartículas de hidróxido de calcio, comentó Carrasco Vargas, al subrayar que es la primera vez que se aplica una metodología de este tipo en México, del cual se están obteniendo buenos resultados y que probablemente permita avanzar en la conservación de la pintura mural.

“Hace cinco años empezamos a determinar la cantidad de nanopartículas a aplicar, considerando los factores variables que hay en las zonas tropicales, y con en el tiempo hemos logrado que los resultados de la conservación sean al cien por ciento. El mural está prácticamente igual que el día que lo desenterramos”, precisó el arqueólogo.
Añadió que actualmente el mural está sujeto a un monitoreo permanente, para determinar los lapsos en que deberán volver a aplicarse las nanopartículas.

Finalmente, agregó que en este proyecto interdisciplinario en el que participan especialistas en arqueología, antropología física, epigrafía, restauración, ingeniería y de arquitectura, de diversas instituciones nacionales e internacionales; también se continúa con el análisis de materiales óseos, cerámicos y líticos, hallados en los últimos años.

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Hallan ofrenda mortuoria en cenote de Chichén Itzá

Se localizó dentro de un nicho natural sumergido y está compuesta por huesos humanos, vasijas de cerámica, cuentas de jade y de concha, cuchillos y artefactos redondos

Según expertos la ofrenda fue depositada en la época prehispánica como ritual de petición de lluvia en los siglos IX y X, cuando los mayas padecieron dos periodos de sequía

Fotos: Arqueología Subacuática de la UADY

 

Chichén Itzá, Yucatán, 24 de mayo de 2011.- Arqueólogos subacuáticos descubrieron dentro de un cenote cercano a la pirámide El Castillo, en Chichén Itzá, Yucatán, una ofrenda mortuoria depositada en la época prehispánica dentro de un nicho natural sumergido en las paredes de la roca, durante un ritual de petición de lluvia que debió celebrarse en los siglos IX y X, cuando los antiguos mayas padecieron dos periodos de sequía en la región.
ARQUELOGO_OBSERVANDO_UN_CRNEO_LOCALIZADO_DENTRO_DE_UN_CENOTE_DE_CHICHN_ITZ._FOTO_UADY_ARQUEOLOGA_SUBACUTICA  Arqueólogo observando uno de los cráneos hallados en el cenote

La ofrenda localizada en el nicho se compone de huesos humanos de al menos seis individuos —probablemente sacrificados durante un par de intensos periodos de estiaje, hace aproximadamente 1,200 y 900 años—, así como vasijas de cerámica, cuentas de jade y de concha, cuchillos de pedernal, bifaciales, artefactos redondos fabricados en concha (probables anteojeras identificadas con atributos de Tláloc, deidad de la lluvia), huesos de animales y gran cantidad de carbón que probablemente fue utilizado en el ritual.
El hallazgo se registró en el cenote al descender 21 metros hasta llegar al nivel del agua, y luego sumergirse 5 metros, donde se localizó una plataforma natural sobre la pared que conduce a una cueva inundada, a la cual se accede buceando 25 metros en forma horizontal, y en la que se encontraron dichos materiales, que por la posición que guardan se ha determinado que fueron colocados de forma cuidadosa y selectiva.

VASIJA_DE_CERMICA_QUE_FORMA_PARTE_DE_LA_OFRENDA_LOCALIZADA_DENTRO_DE_UNA_NICHO_NATURAL_SUMERGIDO._FOTO_UADY_ARQUEOLOGA_SUBACUTICA  Vasijas de cerámica también forman parte de la ofrenda mortuoria hallada

Además de la ofrenda mortuoria, en el fondo del cenote, a 50 metros de profundidad, se descubrieron los restos óseos de alrededor de 20 individuos y más de un centenar de elementos de huesos de animales, cerámica y esculturas, entre las que destaca un portaestandarte con características similares a un jaguar, así como una figura con anteojeras, semejante a los rostros que aparecen en las vasijas tipo Tláloc registradas en la cueva de Balankanché, Yucatán; las características del hallazgo lo hacen un símil del Cenote Sagrado de Chichén Itzá, el más importante de la región.

El descubrimiento se registró durante trabajos de investigación en cuevas y cenotes de Yucatán, derivado del proyecto El Culto al Cenote desarrollado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), bajo supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

PORTAESTANDARTE._FOTO_UADY_ARQUEOLOGA_SUBACUTICA  Portaestandarte en forma de jaguar que también se halló en el cenote

Al respecto, el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda, quien durante los últimos cuatro años ha llevado a cabo esta labor de investigación, informó que el descubrimiento de este tipo de ofrendas apunta a una práctica ceremonial recientemente identificada y en proceso de estudio, que se ha registrado en cinco cenotes de la península de Yucatán.

“La práctica consistió en colocar ofrendas mortuorias en los nichos naturales sumergidos de las paredes de los cenotes, en las que destacan restos humanos, que podrían haber formado parte de un ritual funerario; otra hipótesis indica que los individuos depositados de esa manera pudieron haber sido sacrificados”.
De Anda destacó que cualquiera que haya sido la razón del ritual, es claro que las personas no eran arrojadas desde la superficie, sino colocadas en las paredes del cenote. “Las hipótesis indican que las oblaciones pudieron estar dedicadas a las deidades de la lluvia, para pedir agua, en tanto que la antigüedad de las ofrendas —que tentativamente corresponderían al Clásico Tardío (600-900 d.C.) y Posclásico (900-1521)— coincide con la época en que fuentes documentales refieren a dos intensos periodos de sequía en la zona padecidos en los siglos IX y X.

HUESOS_HUMANOS_Y_DE_ANIMALES._FOTO_UADY_ARQUEOLOGA_SUBACUTICA  Oros huesos humanos y de animales hallados en el cenote

Esas sequías, indicó el arqueólogo, documentadas en estudios paleoclimáticos, han sido atribuidas como probables causantes del llamado Colapso Maya.

De los nichos naturales localizados el arqueólogo subacuático advierte que el encontrado en Chichén Itzá, a través de un trabajo de colaboración con el arqueólogo Rafael Cobos, titular del Proyecto Arqueológico “Chichén Itzá. Estudio de la comunidad Clásico Terminal”, es el ejemplo más claro y completo de esta práctica ceremonial.

Sobre la ofrenda mortuoria hallada en el nicho, De Anda explicó que de acuerdo con las hipótesis de cómo fueron colocados los materiales encontrados, se cree que por la sequía el nivel del agua del cenote pudo haber descendido entre 3 y 5 metros respecto del que tiene hoy, lo que habría facilitado a los mayas llegar hasta la cavidad y depositar la oblación.

TRABAJOS_DE_REGISTRO_AL_INTERIOR_DE_UN_CENOTE_DE_CHICHN_ITZ._FOTO_UADY_ARQUEOLOGA_SUBACUTICA  Fue arduo el trabajos de registro de los arqueólogos subacuáticos en el cenote de Chichén Itzá

El investigador de la UADY destacó que este cenote —localizado a 2,300 metros de la pirámide El Castillo o de Kukulkán— nunca había sido explorado y por lo tanto su contexto está inalterado. “A través de análisis de ubicación espacial del material, y una estricta metodología cartográfica y de registro, se ha logrado la descripción de la ubicación precisa de cada elemento en un plano, con lo que se determina que se trata de un sitio ritual semejante al Cenote Sagrado de Chichén Itzá”.

Cuando se realizaron las investigaciones en el Cenote Sagrado entre los años 1882 y 1968, concluyó De Anda, los pocos adelantos en la metodología y técnica de investigación propiciaron que se perdiera mucha información, por lo que el estudio de este nuevo cenote podría ayudar a contestar muchas incógnitas que quedaron sin respuestas respecto al primero, que probablemente es el más importante de toda el área maya. Boletín del INAH.

FUENTE