EL SOLSTICIO DE INVIERNO 2012.

EL SOLSTICIO
de Pablo Rivas,

el miércoles, 21 de diciembre de 2011 a la(s) 8:45.

Alrededor del día 22 de diciembre, si miras a la estrella más cercana (el sol), ésta aparece en un punto justo entre tres constelaciones: Ofiuco, Sagitario y Escorpio (el Serpentario Asclepio, el Centauro Quirón y el Escorpión) Más concretamente el Sol aparece al comienzo de la región de Sagitario.

Esto significa que el nombre del trópico (llamado de Capricornio) está obsoleto y ha de llamarse Trópico de Sagitario. El trópico es el paralelo que está a 23.5 grados al sur del ecuador, y las personas que viven en esa latitud pasan justo por debajo del Sol a las 12 del mediodía de manera que sus cuerpos no proyectan sombra, por lo que pasan el fuerte calor del verano que contrasta con el frío del invierno propio de las latitudes medias y altas del hemisferio norte.

Dada la distancia (108 soles, radio de la órbita de la Tierra) entre el planeta y la estrella Sol y dado que el planeta es 109 más pequeño que el sol, los rayos del sol llegan siempre paralelos a todas las latitudes del planeta, y como es esférico, los rayos rebotan con diferentes ángulos, pero hay un sólo punto al que llegan de lleno (y no rebotan), y por ese punto, durante 24 horas (debido al giro o rotación del planeta) pasan todas las regiones terrestres y acuosas que ocupan ese círculo que es el Trópico de Sagitario.

El eje de rotación del planeta está inclinado 23.5 grados, de modo que en el solsticio de diciembre más del 50% del hemisferio norte está en la zona de noche. Por eso, en una vista frontal, no vemos el casquete del polo norte y sí vemos el del polo sur. Y por eso al continente de Europa o al norte de Norteamérica llega la misma potencia calorífica que al Antártico. Es decir, que por eso se vive el frío polar en Europa, norte de Asia y norte de Norteamérica. La diferencia térmica a 40 grados norte llega a ser precisamente de 40 grados (de temperatura) respecto a hace 6 meses en el soslticio de junio.

La noche llega a durar hasta 15 horas. Esto significa que durante el mes anterior y posterior la Administración necesita gastar gran cantidad de dinero para el uso de luz eléctrica y calefacción para “iluminar” y calentar la gran mayoría de grandes capitales y ciudades de la humanidad que están en el hemisferio norte, pues la mayoría de superficie de tierra está en el hemisferio norte. De ahí la necesidad de convocar una gran fiesta mundial comercial y religiosa como es la navidad para vender y comprar, y recuperar el dinero de ese gasto en servicio de iluminación y calefacción. Las siguientes dos imágenes nos permiten comparar la noche en América y en Europa durante los dos solsticios separados por 6 meses.

Si tomamos como referencia el punto de la esfera planetaria en el que los rayos del sol rebotan con un ángulo recto, resulta que en el solsticio de junio ese punto corresponde a la latitud (o paralelo) en la que está, por ejemplo, la isla de Islandia…

pero en el solsticio de diciembre…

…ese punto corresponde a la latitud (o paralelo) en la que está… el desierto del Sáhara! ¿Quién diría que a esas regiones de condiciones climáticas tan extremas llega una misma potencia calorífica en diferentes épocas del año separadas por 6 meses? Eso es posible debido a que el eje de rotación del planeta Agua, Aire, Tierra y Fuego está inclinado 23.5 grados y el planeta da su órbita al sol mientras su eje mantiene fijo.

Considerando el solsticio en su aspecto cultural, religioso y espiritual, e incluso comercial, la estrella más cercana a nosotros, el Sol, por ser la Fuente de energía (luz y calor) del Planeta o mundo físico, era tomada antiguamente como reflejo natural (no diseñado por nuestra imaginación, como p.e. una estatua) de la fuente de vida espiritual, la esencia divina (“divinidad”) o espíritu universal de la humanidad. De hecho aún modernamente lo llamamos “el astro rey” y solemos buscarlo especialmente en verano para que nos broncee la piel y en invierno para que nos la caliente. Ni esto ni la consideración de que sea un reflejo de “la divinidad” no tiene nada que ver con “rendir adoración” como podemos rendirla a una personalidad, a una ideología (divinizada o demonizada), a la tecnología o al dinero. Los ancestrales ecos de la unidad y comunión con la esencia espiritual de la creación natural (el desnudo vestido en el espacio del ser universal) perviven en la memoria y sensiblidad humana. De ahí que la Humanidad no ha dejado nunca de celebrar el solsticio o GEASTICIO mucho antes de que naciera Jesús y mucho más antes de que la Iglesia estableciera la fiesta por el nacimiento de Jesús, la Navidad. De hecho, ésta fue inserta en tiempos del Imperio Romano en el que durante la festividad romana de las saturnalias se celebraba el solsticio en honor de Saturno, divinidad asociada a la fecundidad de la tierra. La Iglesia, tras adoptar a Jesús como héroe y mártir, adoptaría la fecha de la fiesta romana como fecha de nacimiento y “cumpleaños” de Jesús de modo que los romanos también fueran iniciándose en el rito católico (y romano).

Durante los 3 días de solsticio a una misma hora (p.e. al mediodía) el sol permanece en un mismo punto del cielo entre el horizonte y nuestro cenit. Es el punto más bajo en todo el año. Y el día 25 a esa misma hora ya está ligeramente un poco más arriba, aunque es imperceptible para nosotros. No es un nacimiento sino renacimiento, el inicio del resurgimiento del sol que viniera de decaer o envejecer (menos energía, luz, calor y menor tiempo de luz diurna) durante 6 meses desde el solsticio de junio hasta “morir” en el solsticio de diciembre y reiniciar el ciclo. Tal fenómeno astronómico es el reflejo alegórico representado por la Naturaleza, con la Madre Tierra inclinada, como recuerdo para la Humanidad de su resurgimiento tras su caída milenios ha, y de ahí que en la religiosidad de varias culturas se haya asociado el nacimiento de “los mesías” con el solsticio del día 25 de diciembre, como en la cultura cristiana católica con la celebración de la Navidad o Nacimiento de Jesús (considerado Cristo o Dios por los cristianos y/o católicos). Sin embargo, ni la Iglesia ni la Ciencia han probado que Jesús naciera un 25 de diciembre (que hace 2000 años correspondía a un 1 de diciembre). El hecho de que el “renacimiento del Sol” comience el día 25 tras el final del solsticio está establecido por el dueño del calendario (gregoriano): la Iglesia de Roma o de Pedro. No significa que la representación masculina del llamado “Mesías” o “Logos Solar” (la cultura religiosa cristiana/católica adoptó a Jesús como tal) hubiera nacido un día cuyo nombre y apellido fuera “25 de Diciembre”. Lo que es cierto es que en esta época del año la sociedad necesita recuperarse financieramente de un gran gasto de dinero en iluminación y calefacción durante las largas y frías noches en el hemisferio norte, y qué mejor que convocar una gran fiesta (tan religiosa como comercial) para vender y comprar, y recuperar el dinero de ese gasto en servicio de iluminación y calefacción. Por otro lado, lo que ocurre con el sol a partir del día 25 es un renacimiento o “resurrección” de la luz del sol, no un nacimiento. Sólo un suceso astronómico asociado al momento de la (indemostrable) resurrección de Jesús podría confirmar que el día 25 corresponde a la resurrección. Según el evangelista Lucas 23:45 el sol se eclipsó durante la crucifixión y hubo tinieblas durante 3 horas al mediodía. El día 24 de noviembre del año 29 tuvo lugar un eclipse de sol en Jerusalén al mediodía. El Sol (eclipsado por la Luna) aparecía en la frontera de la constelación de Sagitario justo 4 grados por encima del Centro de la Galaxia, y Orión detrás de la Tierra. Esta alineación Orión/Tierra/Sol/Centro Galáctico (durante la que pudiera haber ocurrido la crucifixión, y 3 días después la resurrección) ocurre hoy en día cada 19 de diciembre, de modo que el 22 (solsticio) correspondería a la resurrección. Sin embargo, la cultura cristiana celebra el nacimiento.

Durante el solsticio, la nave espacial “Tierra” está en el extremo de un imaginario eje que es el Eje solsticial de su órbita, el cual (como aguja de reloj) está apuntando al Ecuador de la Galaxia. Es el final y reinicio de una vuelta completa durante un lento desplazamiento de 1 grado cada 72 años (como la aguja de las horas cada 12 horas completa una vuelta al reloj) y es el fenómeno astronómico asociado con el final y reinicio del Ciclo maya que simbólicamente finaliza y reinicia un año después: el día 21 de diciembre de 2012 (de la era cristiana según la Iglesia, 2018 ó 2019 desde el nacimiento de Jesús)..

La combinación de la luz y la sombra, de la inclinación del planeta y de la disposición de los continentes en el Agua del planeta Agua da lugar a hermosas y armoniosas composiciones durante el solsticio de diciembre.

Lado del amanecer. El océano Atlántico cruza el umbral mientras éste toca a Sudamérica y a Europa.

Noche y día en América durante su amanecer.

FUENTE:  http://www.facebook.com/note.php?saved&&note_id=121296277986826

…y para redondear el post y girar locochónamente, ésto:

 

¡Gracias Pablo!

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