Panteón de Belén Guadalajara

Es algo incomprensible para algunos extranjeros que visitan méxico y se enteran de algunos detalles de nuestra idiosincrasia respecto a la muerte, cómo pensamos y sentimos “a la muerte” los mexicanos.


Recuerdo tambien muy vívidamente la expresión de una alemán que conocí allá en San Cristóbal y platicando sobre muchas cosas con el, tocamos el tema de la muerte, nunca he olvidado su asombro, sus gestos (abria “los ojáles”- ojos de la cara- bien grandotes jaja!) expresión y comentarios, me decia que aqui en méxico habia conocido un panteón y quedar muy sorprendido al ver que el mexicano construía tumbas en los panteónes como si fueran “casas” habitación y bastante caras $ algunas, con las que bién podríamos habitarlas los vivos… jaja! a que alemancito éste, pues creo en parte tiene o tenia razón.


Pues cuando terminen los Juegos Panamericanos los que estén de visita en México y en Guadalajara y que vengan de otros paises, a que prolónguen su estadia solo unos dos dias más en noviembre, el 1 y 2 y compartan con nosotros esos dias de fiesta- porque no son de tristeza y duelo en la mayoria de casos, los invitamos a que se queden en México y conozcan las tradiciones de noviembre del dia de muertos, ese dia también muchos vivos viven a expénsas de los muertos, de los dos tipos: zombies deambulando por las calles y muertos muertos que están bajo tierra.

Aqui unos videos e info para que los que deseen ir al Panteón de Belen en Guadalajara.

y aqui un resúmen de libro que habla de las leyendas más conocidas en el Panteón de Belen.
INTRODUCCIÓN
Quien con una cultura media, conoce por primera vez el Panteón de Belén de Guadalajara, se siente atraído por su agradable carácter romántico aun sin discernir sobre el termino romántico en sentido estricto. Para quienes nos vemos obligados a conocer mejor el término y aplicarlo como investigadores de la historia de la arquitectura, el Panteón de Belén es un museo deliciosamente integrado con el mejor conjunto de obras de esta sensibilidad, acumuladas por venturosa casualidad y conservadas hasta su limite de durabilidad sin la intervención directa e indiscreta de los reconstructores.
Pero.. ¿Qué es en realidad lo que tiene este panteón? Tal vez es su ambiente, al entrar a este recinto y recorrer el camino principal que conduce al mausoleo se siente como si el tiempo volviera atrás; uno se familiariza rápidamente e imagina haber estado ahí en una época diferente, cierras los ojos y piensas en como habría sido ese lugar cuando estaba en uso, que tipo de personas lo visitaban y están ahora enterradas y porque fue que estuvo mucho tiempo en abandono. Como quiera que sea el sentimiento nunca es el mismo.
En días festivos (noviembre) el panteón se llena de gente, ya que se muestran altares de muertos colocados en los pasillos, algunas exposiciones de pintura y obras de teatro.
Hay que conocer al menos algo de la historia de este panteón y no solo las “leyendas” que se dicen de algunas de sus tumbas, ya que estas no nos cuentan por todo lo que este monumento tuvo que pasar para seguir ahí, aún en nuestros días…
ANTECEDENTES HISTORICOS DEL PANTEON DE BELEN
Entre los años de 1785 y 1786 la enfermedad, el hambre, la muerte y el desempleo asolaron a esta Guadalajara; aparecieron varias epidemias y por si fuera poco hubo ausencia de lluvia grandes heladas y granizadas que ocasionaron las perdidas de varias cosechas. Este lapso fue bautizado con el nombre de “el año del hambre”.
Esta crisis agrícola, que fue la más terrible del siglo XVIII, tuvo varias secuelas, como lo fue la salud publica; se reseña que en septiembre de 1785, la ciudad de Guadalajara era una de las más populares de la provincia, y por lo tanto dotada de una alhóndiga, misma que se vio escasa en la entrada de granos y si le sumamos la fuerte migración de desempleados y gente del campo a esta urbe, quienes deambulaban por las calles y plazas pidiendo limosna o algo para comer, la ciudad sé convirtió en un autentica museo del horror.
Las enfermedades ocasionaron el sobrecupo de los dos únicos hospitales con que se contaba, además de otros sitios como mesones y colegios, que se usaron como “hospicios provisionales” o “casas de la misericordia”.
En el archivo municipal existe un paquete donde se informa que por las calles se veían enfermos tirados por todos lados, aquellos que podían sostenerse en pie pedían limosna de puerta en puerta y a muchos de ellos después se les encontraba “muertos en plazas y barrios de la ciudad”.
En este año se llevo un nuevo proyecto de levantar un hospital para la muy necesitada población.
El 12 de diciembre de 1771 hizo su entrada a esta ciudad tapatía el obispo fray Antonio Alcalde y Barriga para hacerse cargo de la diócesis. Durante estos años la provincia de nueva Galicia realizo importantes obras como la Universidadde Guadalajara, el templo de nuestra señora de Guadalupe. El levantamiento del sagrario metropolitano el hospital real de san Miguel de belén etc.
El fray Antonio alcalde se convirtió en el principal benefactor que ha tenido Guadalajara y a pesar de que murió hace más de 200 años buena parte de su obra aun queda en servicio. Profundamente condolió por los daños causados por la peste que azotó este lugar en 1786 por la falta de servicios sanitarios, este obispo decidió levantar un gran hospital..
Así que le propuso al Presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, Sr. Sánchez Pareja, construir a sus expensas y sin perjuicio del Real Patronato un nuevo hospital, un edificio que debería estar sólido, amplio como para albergar a más de mil enfermos, también tendría un convento para los religiosos, un templo y un cementerio capas de recibir a cuanto cadáver existiera que tendría además un convento, templo y un campo santo para recibir a cuanto cadáver saliera.
Por todo esto, el Presidente de la Audiencia, el Fiscal, el obispo Alcalde y el Ayuntamiento de la ciudad, acordaron construir “otro cementerio”. El obispo Alcalde tuvo la excelente idea de que el nuevo hospital se construyera anexo al panteón que se tenía planeado hacer, esto lo expresó el 25 de diciembre de 1786. el 18 de enero del año siguiente, mandó que se unieran en un solo expediente el hospital y el campo santo para su ejecución.
Después se procedió a la elección del terreno donde se construirían ambas obras, se revisó parte por parte toda la ciudad buscando el sitio ideal; ya con anterioridad el 20 de enero de 1786el oidor Manuel Silvestre Martínez había presentado un proyecto donde proponía el lugar donde se levantaría el cementerio. También el 20 de septiembre del mismo año el Señor Guillermo Aguirre presentó otro proyecto con el fin de seleccionar ese terreno para el nosocomio y campo santo.
Ambos proyectos fueron presentados por el oidor fiscal, eligiéndose el primero presentado. El primero de marzo de 1787, la Audiencia aprobó el terreno para levantar el hospital y el cementerio. Se dio comienzo a la construcción del hospital y ya finalizada la obra, se inauguró el 3 de mayo de 1794. Al fallecer el Fray Antonio Alcalde en 1792, no le tocó ver concluido el conjunto hospitalario.
El sucesor de Fray Antonio Alcalde, el obispo Esteban Lorenzo de Tristán y escenota, falleció antes de llegar a esta ciudad; poco tiempo después Juan Ruiz de Cabañas y Crespo se hizo cargo de la diócesis y la idea del proyecto del panteón se retomó en 1824.
Cuando en 1836, tomo la silla episcopal el obispo Diego Aranda y Carpintero, a él se debe la construcción de las actuales torres de catedral, la introducción del agua para el barrio de San Juan de Dios y el Hospital Real de San Miguel, así como el nacimiento del Panteón de Belén en 1843.
Aranda le encomendó al arquitecto Manuel Gómez Ibarra el levantamiento de un campo santo, iniciando la obra en julio de 1843. en diciembre de 1844 fue inhumado el cadáver del señor Isidoro Gómez Tortolero, cura de Tala, Jal.; convirtiéndose en el primer inquilino de este cementerio.
Se bautizó el panteón con el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe. Después se le impusieron los nombres de Belén y Santa Paula, olvidándose del oficial dedicado a la Virgen Morena.
RESTAURACIÓN
El 7 de marzo de 1969 se ordenó los trabajos de conservación del panteón. Estos fueron encargados a uno de sus arquitectos, Juan Gómez de Mora, quien propuso bajar el nivel del panteón para que pudieran caber mas sarcófagos, se tropezó con una fuente de agua subterránea, que a la larga invadió el conjunto y la humedad hecho a perder el trabajo de veinte años, hasta que después de muchos esfuerzos se logró sellar la veta de agua y concluir las obras. El agua llegaba a las galerías cuando la lluvia golpeaba inclinándose al lado abierto, no tenía manera de desalojarse y se resumía en el piso provocando humedades y quedándose estancada en las esquinas de los salientes, donde se detenía resumiéndose y absorbiéndose por las columnas, que se desintegraban desde la cimentación y la base por la formación del salitre. En los techos de las galerías y del gavetario las situación era aún mas alarmante por el descuido de muchos años. Nadie había siquiera atisbado por ahí.
La cantidad de tierra acumulada era de tal magnitud que permitió el crecimiento de una verdadera maleza, árboles hasta de una altura de 6 metros. Se habían realizado algunas tentativas de consolidación, poniendo tirantes y cambiando algunos pequeños tramos de techo sin eliminarse las causas que conducían a la ruina del edificio. Las tumbas y los túmulos habían sido maltratados muchas veces y saqueados. En el mausoleo donde alguna vez se guardaron los restos de ilustres jaliscienses tiene un estado actual deprimente por el notable descuido que presenta, en fin. El panteón abrió sus puertas como destino turístico hace unos años, aunque no se pudo rescatar mucho de lo perdido, por lo menos se intentó (algo tarde) así que ahora lo poco que queda hay que cuidarlo.
Los precios en esa época en el panteón Belén eran:
En la capilla sepultura por 5 años $ 100 pesos
Fuera de la Capilla $ 25
Fosa en el primer patio $ 25
Fosa en el segundo patio $ 2
Fosa común $ .25 centavos
Es clausurado este camposanto en 1 de noviembre de 1896 y es ahora monumento nacional. El 13 de marzo de 1997, este histórico cementerio pasó a ser parte de la Secretaría de Educación y Cultura, y será convertido en museo.
Algunos personajes enterrados en este recinto de paz:
Esteban Alatorre.- Nació el 18 de octubre de 1832, el título de abogado especializado en Derecho. Nunca quiso aceptar ningún puesto público.
Joaquín Angulo.- Miembro del Foro Jaliscience y Gobernador del Estado.
Fortunato Arce.- Médico eminente perteneció a la Academia Nacional de Medicina.
Jesús Camarena.- Diputado al Congreso del estado, diputado al Congreso de la Unión, Gobernador Interino, varias veces presidente del Supremo Tribunal de Justicia y Gobernador del Estado.
Ramón Corona.- Gobernador del Estado, en la actualidad sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Juan N. Cumplido.- Miembro de la Sociedad Patriótica de Guadalajara, diputado a varios congresos, vicegobernador de Jalisco; promulgó la primera Constitución política del estado, Gobernador interino y Gobernador Constitucional.
Gregorio Dávila.- Secretario del Ayuntamiento, diputado al congreso de la Unión, secretario de Gobierno, inspector de la Guardia Nacional, diputado a la Legislatura Estatal y Gobernador del Estado.
Aurelio L. Gallardo.- Escritor y Poeta.
Manuel Gómez Ibarra.- Arquitecto constructor del Panteón Belén.
Epigmenio González.- Mártir de la Independencia.
Alfonso Gutiérrez Hermosillo.- Poeta
Ignacio Herrera y Cairo.- Médico Cirujano defensor de los indios en los litigios sobre la tierra.
Manuel López Cotilla.- Educador, formuló el plan para el arreglo de la Institución Primaria, proyectó la enseñanza Normal y publicó los primeros libros de texto. Trasladado a la Rotonda.
Juan B. Matute.- Ingeniero que se dedico al trabajo hidráulico en la Hacienda del Estado y profesor del Liceo de varones.
Gral. Silverio J. Nuñez.- Segundo Gobernador del Estado de Colima.
Aurelio Ortega.- Educador, director de la Escuela Normal de varones, Director de Eduacación.
Alfredo R. Plascencia.- Poeta
Dionisio Rodríguez.- Abogado y benefactor, secretario del Ayuntamiento, diputado al Congreso del Estado.
José Rolón.- Compositor.
……………………..
LEYENDAS
VOLVER A MORIR
Corría el año 33 del siglo XX , cuando la familia hurtado se dio bendecida con la llegada de una hija, la cual seria primogénita y única; la bautizaron con el nombre de victoriana y fue educada con todo el amor de sus padres; como el señor era propietario de varias haciendas, nunca le falto nada, pues gozaba de enorme fortuna.
Paso el tiempo y fue casada muy chica con un conocido de la familia; este matrimonio dio fruto a tres varones, con diferencia en edad de 1 año cada uno. Al morir los padres de victoriana, quedo como heredera universal, lo cual dio un cambio enorme al ambiente familiar.
El esposo dejo de trabajar y su única labor fue la de despilfarrar esa gran suma de dinero; Falleció a los dos años por excesos principalmente por alcohol. Después sus hijos se convirtieron en autenticas aves de rapiña, queriendo vaciar las arcas de su madre para llenar las suyas.
Victoriana, aparte de sufrir la ingratitud de los suyos, tenía una extraña enfermedad, pues en dos ocasiones pareció que había muerto, volvía a respirar y volvía a las horas. Los hijos desesperados por la tardanza de la muerte de su madre, hasta planearon asesinarla; Sus ojos llenos de avaricia mostraban llenos de inconformidad cuando veían que mejoraba. Ella, agradecida con dios, siempre pedía que ablandara el recio corazón de sus hijos.
Un día de agosto de 1894, victoriana hurtado dio muestras de haber fallecido, aspecto que aprovecharon de inmediato sus hijos y sin verla, la trasladaron al cementerio de belén; ellos, Octaviano, Alejandro y Javier excavaron la fúnebre fosa, enterrando a su progenitora. Cuentan que en la noche, un extraño ruido interrumpido la quietud del lugar, un gemido largo y lastimero se escucho, acompañado del chocar de algunas piedras.
Al siguiente día, las personas se arremolinaron espantadas alrededor de la tumba de victoriana; una de sus manos, convertida en piedra, como el corazón de sus hijos, anunciaba que había sido enterrada viva.
EL ARBOL DEL VAMPIRO
Todo inicio cuando aparecieron varios animales muertos allá por las barranquitas y por el barrio del carrizal; en un principio se le tomo como algo natural, pero analizando los cuerpos se dieron cuenta que estaban “secos” sin ninguna gota de sangre.
De ser solo un rumor se convirtió en un grave problema, pues en poco tiempo aparecieron cadáveres de niños –principalmente lactantes- con las mismas características. Era un hecho, había un vampiro en Guadalajara. Los habitantes de la ciudad, olvidando su fiesta y algarabia nocturna, por ningún motivo salían, se recogían desde temprano en sus hogares para solo rezar y pedir que ese ser de ultratumba desapareciera para siempre de sus vidas.
Bien dicen que “no hay mal que dure cien años, ni nadie que los aguante”; pues un grupo de personas hartos de los ataques de ese engendro diabólico, decidieron dividirse por diferentes rumbos para acechar al quebrantador de su paz. Pasadas dos noches, un grupo logro aprenderlo con una red.
Fue llevado al cementerio de Santa Paula y con una larga e improvisada estaca, le atravesaron el corazón, dejando sin vida a ese monstruo de la noche. Al siguiente día muy temprano, le colocaron gruesa losa de concreto para afianzar que no volviera a salir del recinto. A los pocos meses, ante el asombro de los tapatíos, la estaca quebró la losa y comenzó a crecer al mismo tiempo que se transformaba un enorme árbol. Dicen, los que saben de esto que si uno pincha o hace una pequeña ranura en el tronco del árbol, sale sangre; la cual pertenece al vampiro ahí enterrado.
Cuenta la leyenda que cuando el árbol triture completamente la tumba, el vampiro quedara libre para de nuevo atacar a los trasnochadores tapatíos.
CASO UNICO
Desde el día que nació Ignacio, los médicos se impactaron de tan peculiar caso, pues en sus años de practica y estudio, nunca habían presenciado tal fenómeno; Resulta que el niño tenia una total aversión a la oscuridad, así como a los lugares cerrados.
Tenía que dormir con la luz encendida de su cuarto, ventanas abiertas y no permitía que le colocaran algún mueble u objeto que hiciera bulto. Sus padres intentaron encontrar alguna respuesta a tan extraña enfermedad; Inclusive acudiendo con varios brujos a San Martín de las Flores; pero todo fue en vano.
Exactamente cuando cumplió un año falleció Ignacio después de velarlo, lo sepultaron en el panteón de belén; fue un entierro sencillo, pues en las inhumaciones de angelitos, no iba mucha gente. Al siguiente día el velador del cementerio, completamente aterrorizado, fue con las autoridades correspondientes para reportarles que en la noche habían desenterrado el ataúd del niño, porque lo había encontrado sobre la losa de la tumba.
Lo volvían a colocar con su recinto, pero por diez días consecutivos el féretro amanecía siempre en la superficie; las personas extrañadas se juntaban todas las mañanas para presenciar semejante espectáculo fúnebre. Aspecto que la familia de Ignacio no veía con buenos ojos.
Los padres del pequeño dieron solución al asunto, informando a las personas del mal que había sufrido su hijo en el año que tuvo de vida, y que por tal motivo decidieron dejarlo sobre la superficie de su tumba.
Hasta entonces, dejo de tener curiosidad tal acontecimiento.

EL TESORO DEL MARINERO

por su forma de vida, en vez de tener un amor en cada puerto, tenia varios enemigos; surco el océano pacifico, principalmente por las costas de Nayarit, Colima y Jalisco, dedicándose como todo buen pirata a apropiarse de las joyas, oro y todo lo de valor que se encontraba en los barcos que asaltaba.
 El botín era enterrado en un lugar que solo él sabia, y aunque tuvo un hijo, nunca le revelo el secreto del sitio donde guardaban su gran tesoro. Ya muy viejo, se vino a radicar en esta ciudad de Guadalajara, falleciendo a los pocos meses.
Dicen, que si uno le prende una veladora y le reza un rosario completo con toda devoción, pero a las doce de la noche frente a su tumba en el Panteón de Belén y pidiendo por la salvación de su alma, se aparecerá el fantasma del marinero y revelara el punto exacto donde enterró su vasto tesoro.
UNA APUESTA TRAGICA

El cementerio de belén fue teatro de una leyenda en que perdió el juicio un estudiante de medicina. El cual apostó con sus compañeros que el entraba al campo santo a las ocho de la noche, al toque de las ánimas; Cuando dizque salen los muertos de los sepulcros, y que no solo entraría hasta el fondo del corredor, sino que fijaría un clavo, como señal de que había realizado su hazaña. En efecto, al primer clamor de las ocho de la noche dado por la campana del templo de belén, entro y con pasos firmes se dirigió hacia el fondo del corredor con un martillo y un clavo. Al llegar lo hundió, pero al querer retirarse sintió que alguien lo detenía; entonces tal vez la imaginación empezó a transtornarlo, sintiendo que una mano helada lo sujetaba por los hombros; Quiso gritar, pero no pudo y se desmayo.
Viendo que transcurría la hora y no salía, sus compañeros fueron a ver lo que sucedía y lo encontraron tirado en el suelo, sujeto de la capa por el clavo a la pared.
¡Volvió el estudiante en si, pero estaba loco!

AL FIN JUNTOS
José Ma. Castaños estaba tan enamorado de Andrea que ya hasta platicaban de matrimonio: la pareja acostumbraba a caminar por la alameda y sentarse a charlar en la plaza de armas. Y por lo visto todo indicaba que no había ninguna dificultad, pero la realidad era otra.
Resulta que había un par de problemas; la gran diferencia de clases, ya que la familia de José tenía muy buena posición económica y la de Andrea Retes era humilde. Para colmo de males, la madre de el se oponía a esta relación y hacia hasta lo imposible por separarlos, atreviéndose inclusive, a sobornar a los padres de Andrea para que esta lo dejara; y fue tanta su cizaña que las familias no se podían ni ver. La relación de la pareja iba en crisis, pues tenían muy poca oportunidad de verse.
Un día, cuando se encontraron en la alameda, entre lagrimas y sollozos, decidieron tomar la puerta falsa, concluyendo que de esa manera estarían juntos en el más allá, debido a que en la tierra no lo lograrían.
Antes de que el sol se ocultara en el horizonte, encontraron los dos cuerpos inertes, tirados en el jardín Aranzazu.
Como la familia de José tenía propiedad en el panteón de belén, ahí fueron sepultados. Mandaron labrar dos cruces entrelazadas encima de su tumba, como símbolo de esa unión inconclusa; así como una mayor, para pedir perdón a dios por el suicidio que los enamorados habían cometido.
Sin embargo, el remordimiento a la madre de José no la dejaba tranquila, porque se reconocía como principal culpable de la muerte de los novios; y ni los rezos, lágrimas ni gritos de dolor, le servían para desahogar el malestar que sentía dentro de su corazón. Decidida, tiempo después fue a llevar a la tumba de José y Andrea un lazo nupcial con flores naturales entrelazadas, con la esperanza de que al dar esa ofrenda fuera perdonada del mal que había hecho; muy temprano llego al cementerio y coloco el vistoso lazo entre las cruces que estaban sobre la tumba, momento en que los pájaros e insectos dejaron de hacer ruido, y en ese pequeño lapso de sepulcral silencio, las flores se convirtieron en piedra; ella comprendió al instante, que había sido perdonada por la pareja; pero que quizá no por dios.
Nota: en 1996, una rama tumbo y rompió las cruces entrelazadas, pero los pedazos están amontonados en un lado de la tumba, notándose las flores petrificadas.

EL ARBOL AHORCADO
En una de las salas del hospital civil. Lloraba de dolor el jovencito Santiago. A consecuencia de un golpe que se había dado en el corral de su casa, el vientre se le inflamo y le creo un tipo de cáncer; tenía días sufriendo y ni las caricias de su madre ni la medicina de esa época, aminoraba en algo su suplicio. Con solo tocar levemente la zona afectada, el se revolcaba gritando.
Los médicos del hospital hacían hasta lo imposible para tratar de librar de ese mal al joven, quien derrotado gemía en su cama.
Un día de esos, mientras dormía, llego su madre con una pequeña imagen del santo de su devoción y lo coloco en su mano. Al despertar, la arrojo con fuerza al suelo, mientras decía:
No creo en dios; quién presume de amor, me haya castigado de esta manera! ¡Llévense esa imagen que no me ayuda para nada! Ojalá que a dios le de lo mismo, para ver quien lo cura.
-¡hijo, arrepiéntete de lo que dijiste! Ten fe, que el te curara de todos tus males.
-No madre no me ha ayudado.
-ten fe Santiago, ten fe…
-¡déjeme, para morir solo! ¡Ya no creo en su dios ni en usted! vallase! Esa noche, después de muchos sacrificios, logro levantarse de la cama y salió del hospital.
Al siguiente día, en el panteón de belén, encontraron a Santiago colgado de un árbol con una de las sabanas del nosocomio.
Contaban las personas, que desde ese día el árbol se seco por completo, como ejemplo de que hay que estar siempre con dios y con el.
Nota: actualmente, solo queda la parte inferior de ese árbol.

EL TESORO
Un rico hacendado guardo lingotes de oro en varios ataúdes, los cuales enterró en el panteón de belén; Después, fingió su muerte y la de su esposa. Con anticipación había elaborado un testamento donde estipulaba que fueran sepultados uno junto al otro, pasillo de por medio, y que no colocaran epitafios sobre sus tumbas; asimismo, que todos los bienes los heredaba a la hermana de su esposa, quien vivía en un poblado cercano a Guadalajara.
Cuando hicieron todo lo necesario, los esposos salieron por la noche rumbo a la población donde vivía la cuñada y ahí radicaron con mucha tranquilidad. Pero, al llegar la revolución, uno de los soldados reconoció al supuesto muerto, quien después de torturarlo confeso del tesoro enterrado.
Este, acompañado por su tropa, se dirigió con mucha prisa al panteón de belén; pero cual fue su sorpresa al encontrar que todas las tumbas estaban alineadas, unas viendo al sur y otras al norte y por mas que acabaron no dieron con el propósito de su avaricia.
Se dice, que para encontrar ese tesoro, uno tiene que entrar al panteón a las 8 de la noche, que es cuando las campanas anuncian el toque de las animas y salen los espíritus de las personas ahí enterradas, así como rezar tres padres nuestros, tres aves marías y contestar acertadamente una pregunta que hacen los espíritus.
El tesoro sigue ahí: pues quienes lo han intentado, han salido corriendo por la impresión.

POR VOCACION
En la madrugada del 30 de enero de 1915, la ciudad fue atacada por las fuerzas villistas, quienes venían al mando del general Julián Medina; entraron echando bala a diestra y siniestra contra todo lo que se moviera y hasta edificios públicos.
El defensor de la plaza fue el general Manuel M. Dieguez, quien de inmediato organizo a sus hombres para contrarrestar tal ataque; Este enfrentamiento entre villistas y carrancistas dejo muchos muertos y heridos.
Más tarde, por vocación, los sacerdotes David Galván y José Ma. Araiza salieron a la calle para cumplir con su deber de auxiliar espiritualmente a los heridos graves; al poco rato, fueron aprendidos por un pelotón de indios yaquis y conducidos al cuartel colorado chico. Horas después, fueron llevados a las espaldas del panteón de belén para ser fusilados. El padre Galván se coloco frente a la tropa y señalándose el pecho dijo: “peguen aquí”; a la orden de “fuego” cayo el cuerpo al suelo, dándole también el tiro de gracia para que no quedaran dudas de su muerte. En breve, familiares y amigos de los clérigos llegaron al lugar con un indulto, pero solo fue aprovechado por el padre Araiza.
Nos cuenta José t. Laris, que “se refería que mas tarde que el sacerdote pagara con su vida su celo por atender a los heridos en “el albazo” de Medina, en la esquina del hospital se veía un fantasma a altas horas de la noche, musitando algunas plegarias y llevando en la diestra una pequeña lámpara que reflejaba el pecho ensangrentado de la víctima…”
LA TUMBA FALSA

Entrando al Panteón a mano izquierda, en el gabetario oeste, esta colocada una placa fechada el 17 de enero de 1890, donde supuestamente esta enterrado el Lic. Jesús López Portillo y Serrano.

Resulta que este señor se puso tan grave que los médicos dijeron que no pasaba de esa noche; como todos los trabajos de inhumanación se tenían que hacer con anticipación, la familia mandoa hacer su epitafio, pues la muerte ya estaba rondando.

Curiosamente se recupero don Jesús de su enfermedad y vivió once años más. A fin de cuentas, cuando realmente falleció el 18 de septiembre de 1901, fue enterrado en el cementerio de Mezquitan; quedando tapiado con el falso epitafio, el lugar en el Panteón de Belén.

LAS TUMBAS DE LA SUERTE
Existe una extraña costumbre que tiene pocos años haciéndose: En el gabetario del pasillo de entrada a este cementerio, están enterrados los esposos Jean Young y Joseph Johnston;se cree que la persona que les pida el favor y rece un rosario, ya sea a las doce del día o de la noche, frente a estas dos tumbas,los cónyuges se encargaran de que tenga mucha suerte, salud, dinero y amor.
Si se pide dinero, estos esposos hacen de las suyas en el mas allá y se encontrara hasta tirado; Con el favor que sea, ellos lo solucionaran.
LAS TRES TUMBAS
Al fondo del panteón se encuentran 3 tumbas alineadas muy cerca de donde esta un nopal; cuentan los que saben de esto, que si uno pasa sobre estas inconscientementeo jugando, los fantasmas de las personas ahí enterradas, van a la casa de quien lo hizo y le estiran los pies, recordándole que es una falta de respeto brincar o pisar cualquier tumba.
CALLE DE LAS CATACUMBAS
Primero fue llamada calle de “las catacumbas”, después nombrada “Del sarcófago” y desde diciembre de 1966, oficialmente denominada “Gral. Eulogio Parra”. Los nombres anteriores fueron puestos porque la puerta de acceso al panteón, da exactamente frente a esta calle; también porque la carroza fúnebre hacia su entrada por esta arteria cuando traía algun cadáver. Hay que hacer notar que la Rotonda antigua llamada “el Sarcófago”, lo que dio nombre por muchísimos años a esta calle.
LA CARRETA
Muchos de los vecinos del panteón de Belén juran escuchar algunas noches, el sonido de una carreta jalada por un caballo, la cual se para frente a la puerta de este cementerio; pero cuando se asoman curiosamente por sus ventanas, no ven nada.

A TODAS HORAS
Varias personas me han dicho y asegurado que cuando pasan por las noches, ya sea caminando o en automóvil frente a este cementerio, ven la reja de entrada abierta de par en par; cosa curiosa pues el horario de panteón es de lunes a viernes de nueve a tres de la tarde y los sábados de nueve a una del día. La puerta siempre se cierra con candado.
LOS SIN NOMBRE
El panteón de Belén cuenta con varias tumbas que tienen como epitafio un solo nombre: Raúl, Rafael, etc.; según eso; los ahí inhumados fueron los hijos naturales o fuera del matrimonio, y que por costumbre de esa época, las mujeres quedaban marcadas como lo peor de la sociedad. Entonces para evitar vergüenzas, solo ponían el nombre de pila sin apellidos, para no sacar trapitos al sol.
EL VELADOR
En varias ocasiones, un transeúnte que acostumbraba pasarpor las noches por la puerta de acceso al Panteón de Belén, veía caminar a un señor vestido a la vieja usanza, por los pasillos y patio del lugar leyendo.
Un dia por la mañana llego el señor de la oficina del cementerio para felicitar a la administradora por poner vigilancia nocturna en ese sitio; Así como por el detalle de uniformar al velador.
Ella informo que el panteón no contaba con ese servicio de vigilancia, puesto que no había dinero para pagarle; entonces el desconcertado señor le explico con gran detalle lo que había presenciado, así como de la vestimenta del personaje.
Por las señas, recordó que en una de las tumbas estaba la fotografía de una persona que concordaba con la referencia del señor; fueron a ver la foto y el visitante juro y perjuro que ese mismo era el que había visto.
Muy asustado se retiro del panteón y no volvió. (la tumba estaba localizada, entrando al cementerio e iniciando el patio a mano izquierda) de Ajijic, acompañado del Lic. Gregorio Gonzalez Covarrubias y de los señores Charles Sponagle y Alejandro Jonson, porque iba a recibir algunas minas y terrenos para su administración.

RESUMEN DEL LIBRO
Panteón de Belén

………………………………………………
 
 
 
  (Fotografía: Arturo Carreño, Sucesos y sucedidos del panteón de belén, Editorial agata, Guadalajara, 2005)
José María Castaños estaba muy enamorado de Andrea que hasta ya tenían planeación de matrimonio, simpre acostumbraban a caminar desde la alameda hasta la plaza de armas.Al parecer todo iba perfecto, se veía que no había problemas en su relación, pero la realidad era otra, la distinción de clases, la familia de José era de muy buena posición económica, y la de Andrea Retés era humilde, y no coforme con eso la madre de José, se oponia a la relación, hacía lo imposible por se pararlos, atreviendose inclusive a sobornar a los padres de Andrea para que ellos la convencieran de que dejara a José, tanta fué la cizaña que las dos familias no podian ni verse.
La relación amorosa de la pareja iva en crisis, eran muy pocas la oprtunidades de verse, un dia se vieron en la alameda, entre lagrimas y sollozos, decidieron tomar la puerta falsa, sacando por conclución que solo así podían estar juntos en el más ayá, siendo que en la tierra nunca lo ivan a lograr.Antes de que el sol se ocultara en el horizonte, encontraron los dos cuerpos ya inertes, tirados en el jardín de Aranzazú.
Como la familia de José tenía propiedad en el panteón de belén, ahí fueron sepultados. Mandaron labrar dos cruces entrelazadas encima de su tumba, como simbolo de esa unión inconclusa; así como una mayor para pedir perdon por el suicidio que los enamorados habían cometido. Sin embargo, a la madre de José no la dejaba el remordimiento tranquila, por que se reconocía como principal culpable de la muerte de la pareja, ni los rezos, ni las lagrimas, ni los gritos de dolor, no le servían para poder desahogar esa pena tan grande, muy guardada en u corazón. Decidida tiempo después fué a llevar un lazo nupcial hecho con flores naturales entrelazadas, con la esperanza de que al dar su ofrenda fuera perdonada del mal que había hecho; muy temprano llegó al cementrio y colocó ese vistoso lazo entre las cruces que estaban sobre la tumba, momento enque los pájaros e insectos dejaron de hacer ruido, y en ese pequeño lapso de sepulcral silencio, las flores se convirtieron en piedra ella comprendió al instante que había sido perdonada por la pareja; pero quizá no perdonada por Dios.
FUENTE -pido discúlpas al autor del anterior texto, porque perdí la fuente y página por eso no la adjunto aqui.
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y si estando en Guadalajara “agarráron barco” y saliéron premiados (¡pero no en los Panamericanos! jaja!), si desean formalizar su boda o amárre, vayan a buscar la tumba para tal efecto en el panteón para que les dé suerte!

inoperante éste blog, solo lectura.

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