Propiciando la Paz entre nuestros Pueblos en 2011!

Nuestro Abuelo y Padre ha establecido una relación con mi gente, los Sioux. Es nuestro deber hacer un ritual que extienda esa relación a los distintos pueblos de diferentes naciones. ¡Que lo que hagamos aquí sea un ejemplo para otros!

A través de estos rituales se establece una paz triple: La primera paz, la más importante, es aquélla que llega dentro del alma de los hombres cuando comprenden su relación, su unión, con el universo y todos sus Poderes, y cuando comprenden que en el centro del universo habita Wakan Tanka, y que ese centro en verdad está en todas partes. Está dentro de cada uno de nosotros. Ésa es la Paz verdadera y las demás son sólo reflejos de esto.

La segunda paz es la que se hace entre dos individuos. Y la tercera es la que se hace entre dos naciones.

Pero por encima de todo, debes entender que nunca podrá haber paz entre las naciones mientras no se conozca primero esa paz verdadera dentro del espíritu de los hombres.

— Hehaka Sapa (Alce Negro), Shamán Oglala,

hablando sobre el Hunkapi (Rito para Crear Relaciones).

¡Bienvenido a Lakota!



Nuestra intención es ayudar a preservar la cultura y el idioma Lakota, y ofrecer algunas herramientas para tu crecimiento personal, sin importar el camino que hayas elegido. ¡Qué tengas un buen viaje!

Rituales Lakota

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Hunkapi

(Rito para Crear Relaciones)

En este rito establecemos una relación en la tierra, que es un reflejo de esa relación verdadera que siempre existe entre el hombre y Wakan Tanka. Así como siempre amamos a Wakan Tanka primero y antes que a todo lo demás, así también debemos amar y establecer relaciones más íntimas con nuestros prójimos, aún cuando sean de otra nación que la nuestra.


El primer día del rito, se preparaba un lugar limpio en la tierra dentro del tipi con un cuchillo. En este lugar sagrado se colocaban cuatro carbones vivos, y sobre ellos un poco de pasto dulce.

“¡Abuelo, Wakan Tanka, míranos! Aquí nosotros crearemos relaciones y paz. Es Tu voluntad que esto se haga. Haciendo este rito llevaremos a cabo Tu voluntad en la tierra, y crearemos una paz que durará hasta el fin de los tiempos.”

Todo el equipo se purificaba con el humo. Una vejiga de búfalo seca se colocaba delante de la persona que realizaba la ceremonia, quien sostenía un pedazo de tabaco hacia el Oeste.

“O Tú, guardián del camino donde el sol se pone, y que controlas las aguas, serás incluido en esta relación y paz que estamos a punto de establecer. ¡Ayúdanos!”

El tabaco se colocaba entonces en la vejiga. Una pizca de tabaco se ofrecía entonces al Norte y se colocaba en la bolsa. De la misma manera, una pizca de tabaco se ofrecía al Este y al Sur. Después de colocar los Poderes del universo en esta bolsa sagrada, una pizca de tabaco se ofrecía a los cielos.

“Abuelo, Wakan Tanka, de los cielos sagrados, Padre, Wakan Tanka, Abuela Tierra y Madre Tierra, que nosotros conozcamos esta relación de cuatro aspectos contigo. Que usemos este conocimiento para crear paz con otra nación.”

Este tabaco del Gran Espíritu se colocaba entonces en la bolsa, y otra pizca de tabaco se sostenía hacia la tierra.

“¡Abuela Tierra, escúchame! Sobre Ti estamos creando una relación con una gente, así como Tú has creado una relación con nosotros trayéndonos nuestra pipa sagrada. Con todos los seres y todas las cosas seremos como parientes. Así como nosotros estamos relacionados contigo, Madre, así nosotros haremos la paz con otra gente y estaremos relacionados con ellos. Abuela y Madre, te colocamos en esta bolsa. ¡Ayúdanos a crear relaciones y una paz duradera aquí!”

La tierra se colocaba entonces en la bolsa, la boca de la bolsa se ataba y se le colocaba algo de pelo de búfalo y un poco de pasto dulce encima.

“Deberás cuidar de esta bolsa que ahora es muy wakan, porque en verdad es lo mismo que la pipa sagrada que se nos trajo a los Sioux, y ella también creará paz y relaciones entre muchas gentes. Con esta bolsa sagrada tú deberás ir a los líderes de los Sioux, y con ella se hará la relación.”

La bolsa entonces se enrollaba en piel de ante y se ataba a ambos extremos con un lazo de piel de tal forma que podía transportarse fácilmente.

Al día siguiente, justo al salir el sol, las personas que hacían la ceremonia fumaban la pipa juntos. El bulto sagrado se entregaba a los Sioux.

“Para nuestra gente, esta ofrenda significa que tú deseas la paz, y que deseas establecer una relación con nosotros. ¿Por esto has traído una ofrenda tan sagrada?”

“Sí, nosotros deseamos tener una relación con ustedes, que sea tan cercana como la relación que existe entre su gente y Wakan Tanka.”

La vejiga sagrada era enviada entonces fuera de la choza y se pasaba entre todas las personas, quienes la abrazaban y besaban. A fin de mostrar ahora que la ofrenda de paz había sido aceptada y para colocarla en el lugar más sagrado, se ataba en la parte superior del poste principal de la choza ceremonial. Se preparaba entonces un tipi especial para los ritos que seguían.

Al día siguiente en el tipi especial, se colocaba pasto dulce sobre algunos carbones, y con el humo se purificaban la pipa sagrada, el maíz, el hacha de mano y todo el equipo. Se construía entonces un altar sagrado. Se colocaba un palo en un extremo de la mazorca de maíz, y al otro extremo se ataba una pluma de águila. Luego se pintaban de rojo los rostros de la gente, con un círculo azul alrededor de la cara y una línea azul en la frente, los pómulos y la barbilla.

“O Wakan Tanka, yo elevo mi mano hacia Ti. Este día se ha creado una gran paz. Que esta paz y esta relación siempre existan, y que ninguna persona o circunstancia lo destruya jamás.”

La gente se regocijaba a gritos y las mujeres hacían el trémolo. Comenzaban los cantos y se traía mucha comida al tipi. Se purificaban pedazos de carne seca de búfalo con el humo de pasto dulce.

“Estamos aquí en el centro, y los cuatro Poderes del universo se unen a nosotros. Pondré esta carne en tu boca, y de ahora en adelante tú nunca le temerás a mi casa, pues mi casa es tu casa y tú eres mi hijo.”

El otro participante colocaba un pedazo de carne en la boca del otro de la misma manera, y por todo esto los Sioux se alegraban y daban gracias. La pipa sagrada se fumaba una vez más y se pasaba entre la gente. Toda la gente estaba muy contenta porque esta gran cosa se había hecho y entonces tenían una fiesta que duraba toda la noche.

Tomado de The Sacred Pipe. Black Elk’s Account of the Seven Rites of the Oglala Sioux,


registrado y editado por Joseph Epes Brown.


(Traducción de Cheryl Harleston)



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