Parque Amikúu: retornando a la naturaleza

Parque Amikúu: retornando a la naturaleza
Por Pablo Andrés de la Fuente Castro

“Viajero que llegas al corazón del mundo,
ve y di que en este abismo habitamos nosotros los nambue,
antiguos custodios del inframundo,
guardianes del dios-perro, los guerreros que vencimos a los mexicas
e hicimos helar la sangre de terror a los españoles.
Di que fuimos invictos en nuestro río sagrado,
que está nuestra sangre junto a las piedras
y nuestras voces en el viento.”

[Primera parte]

Los treinta minutos de viaje en carretera apenas son un descanso, un breve instante para despedirse progresivamente de la mancha urbana y del mismo modo regresar en el tiempo hasta los albores de la historia de esta tierra chiapaneca.

Desde el embarcadero, el río Grijalva, se convierte en una lengua que lleva a las pequeñas embarcaciones directo a las fauces de piedra del Cañón del Sumidero. Ya a bordo de los botes esa sensación cambia y se magnifica: la expectativa inicial se transforma en asombro infantil apenas los muros de piedra flanquean al navegante neófito.

Tras recibir en la cara el rocío proveniente de un arroyo que brota de las paredes del cañón y cae desde las alturas, creando caprichosas formas sobre sus muros, son sólo segundos los que pasan antes de que la visión de una torre maya rompa desde lo alto, los árboles que bordean el río, anunciando el inminente arribo al Parque. Es hora de alistar la cámara fotográfica y colgar el tripié al hombro.

Un muelle pequeño, rústico casi, antecede la primer área del recorrido, “Descubre el cañón”, en donde se muestran dentro de pequeños kioskos informativos, todos los datos geoestadísticos sobre la reserva natural, incluyendo información acerca de la central hidroeléctrica “Manuel Moreno Torres”, comúnmente llamada “Presa de Chicoasén”.

El sendero pronto se transforma en un puente colgante cuyos arcos de entrada, decorados con motivos mayas, aunados a la vegetación abundante que lo rodea, da más la sensación de adentrarse a una ciudad perdida que a un parque temático. El efecto lo completan la pareja de monos araña que, con un mínimo de atención, pueden verse a la derecha del puente, bamboleándose entre las ramas de los árboles.

Se llega así a la segunda área del recorrido, “Colores de Chiapas”, una muestra de diferentes manifestaciones culturales de nuestra tierra: trajes típicos, artesanía, símbolos religiosos, un breviario de hechos históricos, fragmentos de poesía e incluso una pequeña explicación sobre las —ahora muy sonadas— profecías mayas para el 2012. Esta área continúa con un pequeño acuario con especies locales difíciles de observar como pejelagartos y tenguayacas (una especie de mojarra, de gran belleza). Ya desde allí puede escucharse el característico sonido de las guacamayas, más allá de una puerta hecha con trozos de gruesa soga.

El Área de Contacto puede considerarse como la última etapa de “Colores de Chiapas” o como la primera del “Área de Aventura” puesto que fusiona a la perfección ambos conceptos. El interactuar directamente, sin rejas de por medio, con dos de las especies de aves más coloridas del bosque tropical, el tucán y la ya mencionada guacamaya, es ya una experiencia para quien rara vez ha salido de la jungla de concreto. Esta experiencia se magnifica con la participación de dos jóvenes monos ardilla de muy divergentes personalidades, y alcanza su culmen con la aparición de la estrella del parque: Amikúu, un joven cachorro de jaguar, que lejos de su apariencia tierna y adorable, de dejarse cargar y acariciar por los humanos, se demuestra conocedor de su sitio en la escala alimenticia; se sabe el Señor de la Noche, reverenciado y temido por los antiguos pobladores de Mesoamérica.

Tras un momento que bien puede calificarse como una regresión a la infancia, de las fotos reglamentarias con las aves y los mamíferos e incluso de un par de peripecias con ellas, una nueva puerta de soga, doble en esta ocasión, sirve como portal a la última sección del parque, la de mayor actividad física y que promete ser un encuentro cara a cara con la naturaleza circundante.

Sólo con ver la cantidad de caminos y posibles rutas a seguir, cualquiera puede imaginarse que espera una caminata del tipo que suele presentarse como un reto para la condición física. Los primeros letreros en aparecer confirman el reto por venir: hacia la derecha, por una breve vereda, la pared para practicar rappel y escalada. Apenas unos pasos frente a la entrada del sendero puede verse el letrero del herpetario, el recinto de las serpientes, un poco más allá el camino continúa hacia otros edificios que aún son un misterio y cuyos techos y formas se adivinan entre la vegetación…

[Ir a la segunda parte] [Ir a la tercera parte] [Ir a la cuarta parte]

amigos, sigan la secuencia en el enlace:

http://chiapas.com/noticias/749-parque-amikuu-retornando-a-la-naturaleza.html

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